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'Héctor
desayunaba un tanganazo de ron'
Por César Manayay
Hugo Abele, amigo
personal de Lavoe, cuenta entretelones de la vida, pasión y
muerte del ídolo de la salsa.

¿Héctor era tan bohemio como aparece en la
película 'El cantante'?
No tan exagerado,
como lo pintan allí. Era como cuando uno se mete una borrachera,
pues hermano. Quién no lo ha hecho alguna vez dos ocasiones por
semana, y bueno, Héctor se coqueaba dos veces también o, en
otras, dos al día (risas).
¿Era un tipo irresponsable?
Hubo épocas en las
que quería trabajar y en otras no. Llega un momento en que el
bolondrón de esa vida es difícil de llevar. Le decía: 'Héctor,
estás perdiendo un montón de plata. Te están llamando de varios
sitios.'. Me respondía: 'Hazlo tú, pues, si tanto te
preocupa...'.
¿No le importaba el dinero o tenía bastante?
Ambas cosas, creo.
Una vez, en Nueva York, tocamos hasta las 6 de la mañana.
Después nos fuimos a juerguear hasta las 3 de la tarde. Llegamos
a su casa y no había dónde parquear. Era un carro del año, de
unos 80 mil dólares, lo dejó en segunda fila y la grúa se lo
llevó. Regresé a Lima y al mes, cuando retorné, me enteré que
había perdido el auto. También tenía un yatezazo, fue a una
fiesta de playa, luego tomó un avión y lo dejó abandonado,
simplemente se perdió.
¿Cómo es que apostaste para traerlo a la Feria
del Hogar de 1986?
El empresario que
lo trajo fue Jorge Fernández, yo puse la garantía. Es que
simplemente Héctor llegaba tarde a los conciertos o, a veces,
simplemente plantaba a la gente. Para evitar eso, se puso en los
avisos: 'Héctor Lavoe, garantizado'. Yo me comprometí a que no
faltara a las presentaciones.
¿Qué era lo que más le gustaba comer cuando
estuvo en Lima?
Parihuela,
ceviche, tiradito y mariscos. También le encantaba el pollo a la
brasa.
¿Se metió varias juergas en su estadía?
La única historia
cierta es la que se dio en el restaurante 'Francesco', en el
jirón Cañete, en el Callao. La gente dice que estuvo juergueando
con la 'Tía Tula' o con la 'Negra Mina', pero no fue así. Lo
confunden con Junior Gonzales, él estuvo como seis meses en el
hotel 'Crillón' y era bravazo.
¿Estuviste pendiente de todo para que Héctor no
se te escapara?
Seis días lo cuidé
y lo hice también en 40 presentaciones que realizó en Estados
Unidos y algunas ciudades de Europa. Acabábamos el concierto a
las 9 de la noche, salíamos media hora después. Hacíamos fiesta
en mi casa. Cuando estaba como 'astronauta' ya no dormía. A
veces, comenzábamos a tocar un lunes y no parábamos hasta el
domingo. Cuando dormía, ya no se levantaba.
¿Es cierto que de desayuno pedía una botella de
ron?
Es como cuando uno
está con la resaca y, al día siguiente, pide un vaso de whisky.
No se acababa toda la botella, pero sí se metía un 'tanganazo'.
Tenía una garganta de lata impresionante. Un día aquí le dieron
un ron que no conocía y dijo 'Agg, tas hue, qué mier. es esto',
dijo. Luego, le conseguimos su 'Habana' y 'Bacardi'. Y, como era
más fino, se lo tomaba puro.
Entonces, hay mucho de cierto en lo que muestra
la película...
La película sólo
se centra en eso. Él no era un tipo loco, la gente lo ha
mitificado como si fuera un monstruo, pero hasta los mitos
tienen su parte humana. ¿Acaso no han tenido amigos o familiares
que están metidos en drogas y son muy difíciles cuando están
pasados? Pero cuando se les pasa, son los más tiernos. La gente
mitifica al demonio. No siempre era un coquero.
¿Cómo es que 'renace' en el Perú?
Él me dijo: 'En
Perú me inyectaste vida'. Acá se dio un baño de popularidad que
en Estados Unidos ya no tenía. Él estaba de bajada, venía de
estar en tratamiento en una clínica, donde le habían cambiado
algo en las venas de tanto inyectarse la heroína. Tocar en la
Feria durante seis días, con más de medio millón de personas,
algo que nunca más se volvió a registrar, pues lo dejó 'tocado'.
Pero lo mejor que le pasó es que no estuvo 'Puchi' (su esposa,
Nilda Román) a su lado. Luego regresó a Nueva York y volvió al
bolondrón.
¿Ella era así, como en el filme?
Era la típica
bochinchera caribeña, como las negras del Callao que no hablan,
sino todo lo hacen con gritos. Él era retraído, tranquilo,
callado.
¿Hubo mucha tragedia en la vida de Héctor?
Pienso que fue una
familia tocada por la maldición. La muerte de su padre, de su
hermano, del hijo con un balazo, de la sobrina con leucemia (la
que quería como a una hija). Hasta los papás de 'Puchi' se
mataron a cuchillazos. Todo eso lo tocó, hasta la santería.
¿Desde cuándo la practicó?
Siempre estuvo en
eso. Él sabía leer los caracoles, los collares, 13 de ellos me
los dio y 3 se los di a Pacho Hurtado. Siempre ponía un vaso con
agua cerca de las fotos de sus familiares para las almas (Hugo
se levanta de su asiento para mostrarnos una foto y un vaso con
agua se cae de la mesa). Ves, hermano, estamos hablando de
santería y el alma de Héctor ya está por aquí.
¿Alguna vez sentiste la presencia de Lavoe en tu
vida?
A cada rato.
Depende de lo que creas, hay gente que cree en los ángeles y
otros no. Héctor va y viene y una muestra de que me ha dejado
algo es el 'Tributo' que le hacemos con 593 presentaciones que
llevamos realizando. Otra cosa es que, con ese dinero, estoy
construyendo un edificio.
¿Te dijo alguna vez por qué quiso suicidarse en
1998?
Algunos dicen que,
en su alucinación, vio a su hijo por la ventana y se cayó. Otros
comentan que fue a raíz de la cancelación de un concierto porque
fueron sólo 500 personas, se deprimió, peleó con 'Puchi' y se
tiró. Una vez el 'Cano' Estremera comentó que había otras cosas,
en las que Héctor ya no quería cumplir contratos y uno 'pesca'
esas señales en el aire. El tipo estuvo totalmente roto, con 40
clavos en el cuerpo, le salían puntas por todos lados.
'Puchi' también tuvo una muerte extraña...
Dicen que se cayó
de la escalera, que se le cerró la puerta del departamento, que
por querer entrar se resbaló. Ella fallece 3 ó 4 años después
que Héctor, a lo mejor era quien tenía los problemas y lo
arrastró a él.
Cuando estuvo acá, ¿ya tenía Sida?
No. Además, en esa
época, no creo que lo supiera porque no era fácil la detección.
Más que contagiarse por las mujeres, pienso que fue por las
agujas que se inyectaba.
¿Lo viste morir antes?
Estuve con él,
como 20 días antes de su muerte. El tipo estaba caga., pero no
era que se hacía la ca. La casa estaba vacía, como cuando uno
está haciendo mudanza, dormía en un colchón en el suelo. No
tenía a nadie, sin familia y hasta en sus últimos días fumaba,
pues hay cositas que están en la dieta tantos años que no se
pueden dejar.
¿Lo discriminaron por su enfermedad?
Allá en Estados
Unidos, donde vivía, era un boricua que estaba enfermo. Acá, tú
ves a la vecina y la saludas, allá no. Era un inquilino más.
Para que tengas una idea, vivía en una zona como las Torres de
Limatambo. A nadie le importaba, nadie lo miraba.
¿Qué otras anécdotas viviste a su lado?
En Colombia,
llegabas un martes y los 'nachos' te pagaban con fajos de
dinero. Luego aparecía el vecino y también quería que tocaras,
luego salía el de enfrente, el de la otra hacienda. Al final no
parabas de tocar una semana y no querían dejarte salir. En
Ecuador, mandó a la m. a los policías, se peleó con ellos. Lo
bajaron del escenario, estaba loco, y nos fuimos todos presos.
En Venezuela, 'cerraba' a un empresario, se pasaban la voz para
que lo ajusten, eran unas historias bravas.
¿'Siento' fue el último hit de Lavoe?
Creo que sí.
Cuando él llega a Lima, viene con el tema 'Ella mintió' que es
donde se mete un poco a la salsa romántica por la moda, donde
Lalo Rodríguez, David Pavón y Frankie Ruiz ya copaban las
preferencias.
Has escuchado cantar a Marc Anthony y Pacho
Hurtado, ¿como salsero, con quién te quedas?
En la película
cuando escuchas 'El cantante', escuchas a Marc Anthony. Cuando
Pacho canta, escuchas a Lavoe. Cierras los ojos, los abres y ves
a Héctor. Ahora que Pacho se crea Lavoe, es otra historia ja, ja,
ja.
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