“Che Che Colé”, la canción más popular del binomio
Colón-Lavoe, les abrió las puertas de Panamá, Francia, Colombia,
Venezuela y Perú. La cotización de Willie y Héctor mejoró
sustancialmente gracias al éxito de “Che Che Colé” y pronto los
encontraríamos disputando el ‘top billing’ en los clubes de Manhattan,
el Bronx y Queens con La Perfecta de
Eddie Palmieri,
Lebrón Brothers,
Frankie Dante & La Flamboyán y otras
bandas de la época.
Aunque en los créditos del álbum original no se
enumeran los nombres de los músicos, según la investigación que hicimos
para el libro Cada Cabeza es un Mundo: Relatos e Historias de Héctor
Lavoe, a fines de 1969 la banda la integraban Eric Matos (trombón),
Little Louie Romero (timbales), Milton Cardona (congas), José Mangual
Jr. (bongó y cencerro), Santi González (bajo) y Profesor Joe Torres,
quien sustituye a Mark Dimond en el piano.
En “Cosa Nuestra”, la cuarta grabación del binomio
tras el lanzamiento, temprano en 1969, de
Guisando, la banda de Colón ya
establece una sonoridad propia y una tónica muy particular en la
narrativa salsera, por su énfasis en las historias de la urbanidad. Su
fama a fines de 1969 descansó en una sección de ritmo afincada y educada
para las polirritmias; en los trombones revolucionarios, estridentes,
esplayados e hirientes de Colón y su compañero Eric Matos; en un
repertorio popular y en las vocalizaciones afinadas, sabrosas y
sentimentales de
Héctor Lavoe, destinado a convertirse
pocos años después en El Cantante de los Cantantes.
Concluida la era del boogaloo y el shing-aling,
Colón/Lavoe demostraron tener la capacidad de aclimatarse a las
exigencias de la salsa que, al margen de la tradición musical cubana, se
enriquecía con la bomba y otros ritmos caribeños.
En “No Me Llores Más”, la salsa de Willie y Héctor se
hizo eco del sentimiento de la persona que no quiere llanto cuando se
muera si en vida no fue honrada y respetada por sus conocidos. En el
bolero con montuno “Ausencia” le cantan al dolor del varón que no se
resigna a la partida de su amada, cuya traición lo mantiene al borde del
desquicio y la locura. En “Te Conozco” se inspiran en el tipo de barrio
al que muchos le sacan el cuerpo porque siempre se las ingenia para
tumbarle el peso a sus amigos y en “Juana Peña” recrean la desgarradora
experiencia de la mujer que, después de traicionar a muchos hombres, se
enamora y sufre porque no es correspondida.
La secuencia continúa con “Sonero mayor”, un
reconocimiento al arte de la improvisación y del soneo. “Sangrigorda”
enlaza imágenes urbanas que, desde el estribillo “Eh, Kiliki/saca el
pañuelo/prende el tabaco/mira que voy pal suelo”, sugieren la escena de
un despojo santero y la de un arrebato con canabis mientras en “Tú No
Puedes Conmigo”, Willie y Héctor retoman el tema de la envidia y la
traición de un amigo, tan en boga en el umbral de la salsa y enfocado en
temas como Hipocresía y Falsedad, No Hay Amigo, Maldades e
Indestructible, entre otros.
Gracias a los éxitos “Che Che Colé”, “Juana Peña”,
“Te Conozco” y el bolero “Ausencia”, con “Cosa Nuestra” Willie y Héctor
se anotaron el lp más vendido de su entonces incipiente carrera
discográfica. El pueblo latino esperaba con avidez el próximo álbum. Y
con “La
Gran Fuga”, al año siguiente, prosiguieron su rumbo hacia la
conquista del universo salsero.
Escrito por Jaime Torres Torres