Las procesiones de este
santo panameño son famosas a nivel internacional por la presencia de
reconocidos cantantes de la música salsa y por las dolorosas penitencias que
ofrecen sus devotos.

Por Arnulfo Barroso, Servicio Informativo
Iberoamericano de la OEI, Ciudad de Panamá, (Panamá).-
Un
21 de octubre de 1658 llegó a las playas de la comunidad panameña de
Portobelo la imagen del Cristo Negro, y desde entonces ha permanecido en el
corazón de los panameños y de algunas personalidades extranjeras. El
Nazareno, como se le conoce, no sólo es el santo más importante en Panamá,
sino que también es conocido en amplios sectores de Latinoamérica. Sin duda,
muchos latinoamericanos han escuchado y cantado el tema musical que "El
Brujo de Borinquen" o "El Sonero Mayor", Ismael Rivera, le dedicó al Cristo
Negro.
"El
Nazareno me dijo que cuidará a mis amigos, que siguiera cantando cositas
lindas y bonitas para ustedes, que son mis queridos amigos", dice el coro de
esta canción que sacó al mercado entre 1974 y 1975 y que en Panamá, Puerto
Rico y otros países se ha convertido en un himno.
A
través de los años, al Cristo Negro le han atribuido importantes milagros.
Pero tal vez el más conocido es el que hizo a Ismael Rivera. En 1975, "El
Brujo de Borinquen" estaba por retirarse de su exitosa carrera musical
debido a la adicción a las drogas que padecía.
En
una de sus habituales visitas a Panamá, país que consideraba su segunda
patria, "Maelo", como también se le conocía, habló con su fraternal amigo
Pedro Rodríguez "Sorolo" y éste le recomendó que se encomendara a un santo
que en Panamá había realizado milagros increíbles. Rivera, no muy
convencido, aceptó y ambos viajaron a la iglesia de San Felipe de Portobelo,
ubicada en una comunidad costera en el lado Atlántico panameño, en donde el
cantante pidió al Milagroso que le permitiera dejar las drogas y seguir
cantando.
Antes de viajar a Panamá, los médicos que atendían a Rivera le advirtieron
que su adicción era grave y que si no lograba controlarla, pronto su carrera
musical habría terminado totalmente. En ese momento, el gran cantante estaba
prácticamente alejado de los escenarios y su carrera iba en franco
deterioro. Pero una vez se encomendó al Nazareno, su situación empezó a
cambiar notablemente. La influencia del santo en la vida del cantante lo
motivó a dejar las drogas y a retomar su destacada profesión.
Una
vez recuperado y en cumplimiento de su promesa, "Maelo" volvió a Portobelo
todos los 21 de octubre, desde 1975 hasta 1985, dos años antes de que un
cáncer en la garganta acabara con su vida un 13 de mayo de 1987, a la edad
de 56 años. Al retornar a la música, Rivera lanzó varias canciones que
fueron éxitos, entre ellas, la dedicada al Cristo Negro, llamada "El
Nazareno".
Luis
Gooding, otro de los entrañables amigos de Rivera, cuenta que "Maelo" estaba
"bien hundido en el vicio" y que a su llegada a Panamá le ofreció siete años
de penitencia al santo a cambio de su ayuda. La penitencia consistía en
caminar desde el popular corregimiento de El Chorrillo, en la ciudad de
Panamá, hasta Portobelo, travesía que duraba al menos tres días,
exponiéndose al sol, la lluvia y durmiendo en el camino.
El
peregrinaje de Rivera por las calles de Panamá hacia Portobelo se hizo
famoso año tras año, al punto que una muchedumbre tradicionalmente lo
esperaba en el camino para ir cantando con él canciones de moda hasta llegar
a la Iglesia. Las procesiones del Nazareno eran entonces una verdadera
fiesta popular y religiosa.
Los
milagros del Cristo Negro no sólo cautivaron a Rivera, era común ver también
en las procesiones de este santo a grandes soneros como Celia Cruz, Pete El
Conde, Cheo Feliciano y Gilberto Santa Rosa, entre otros. ¿Podría ser
considerado acaso el Cristo Negro como el santo de los soneros?, tal vez.
Han pasado 13 años desde la muerte de Ismael Rivera, pero él todavía sigue
pagando su manda al Cristo Negro, porque el disco que le compuso suena
incesantemente en las radios panameñas cuando se acercan las fiestas del
santo.
La
presencia de "El Brujo de Borinquén" en Portobelo se hizo más intensa este
año. ¿Por qué?, pues los seguidores del cantante y del santo decidieron
hacer un busto de Rivera en la entrada de la Iglesia San Felipe de Portobelo.
La escultura de "Maelo" luce en el cuello un enorme crucifijo de madera con
la imagen del santo.
La
escultura mide un metro con 20 centímetros, está montada sobre una base de
concreto de 60 centímetros y su construcción tomó 53 días al artista
panameño Armando Granja. Ahora las personas que acudan a Portobelo año tras
año, podrán rendir culto a dos de sus ídolos: el Cristo Negro y "Maelo".
Su llegada
Hace
341 años las olas del océano Atlántico llevaron hasta la playa de San Pedro
de La Escucha la pesada imagen de un Cristo de color negro. Hay dos
versiones de cómo llegó la imagen a este lugar. La primera asegura que un
indio llamado Kichimbanchi descubrió al santo flotando en las aguas y lo
arrastró a la orilla. La segunda, y la más conocida, dice que el Cristo era
llevado en un barco hacia Colombia o Perú y el mal tiempo obligó a
desembarcar en Portobelo.
Añade la historia que cada vez que este barco intentaba zarpar, se desataba
una tormenta que lo impedía. Al cabo de varios intentos, los españoles
encargados de la imagen decidieron dejarla en Portobelo, y desde entonces
permanece allí.
Los
textos de historia aseguran que simultáneo a la llegada del Cristo Negro a
Portobelo se desató una terrible epidemia de viruela, que diezmó fuertemente
la población, y motivó que todos los ciudadanos del pueblo le imploraran de
rodillas a la imagen que los protegiera de este mal. Milagrosamente, la
epidemia cesó al día siguiente, y desde ese día todos los 21 de octubre se
realiza una multitudinaria procesión en Portobelo.
Iglesia preocupada
Las
fiestas del Cristo Negro de Portobelo no sólo son famosas por las
personalidades que allí acuden, sino también por la polémica que ha
levantado entre la Iglesia Católica y los organismos de derechos humanos,
que consideran que las penitencias o "mandas" ofrecidas al santo son
extremadamente dolorosas.
La
televisión panameña ha mostrado escenas de devotos del Cristo Negro
recorriendo kilómetros de rodillas con sus extremidades destrozadas por lo
rústico de la carretera, hay quienes realizan esta penitencia cargando en su
espalda a algún familiar que haya sido beneficiado con un "milagro" del
Nazareno, a otros con el dorso totalmente quemado con cera de velas
ofrendadas al santo o recibiendo azotes en todo su cuerpo, como muestra de
devoción.
Las
escenas de dolor que han dado la vuelta al país produjeron reacciones
negativas en la Iglesia Católica panameña y grupos de derechos humanos que
consideran estas penitencias como reprochables.
La
cantidad de devotos que han tenido que ser atendidos de urgencia en los
hospitales o por los socorristas apostados en el trayecto hacia Portobelo,
es considerable. La alta jerarquía de la Iglesia ha tenido que intervenir
haciendo insistentes llamados a sus feligreses para que moderen las mandas
que ofrecen al santo, pero nada ha podido contra la fe que éstos tienen en
el Cristo Negro.
Los
enérgicos llamados de atención no han convencido a los feligreses de
abandonar estas dolorosas prácticas. Mientras tanto, las fiestas religiosas
del Cristo Negro de Portobelo siguen siendo las más populares de Panamá, y a
pesar de que ya Ismael Rivera no acude a las mismas, todavía hay muchas
personas que siguen cantando, con campana en mano, tumbas y maracas, la
canción de El Nazareno. Y si tienen un poco de suerte, podrán encontrar
cantando a su lado a algún destacado salsero amigo de "Maelo" o devoto de
este santo.