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EL
RECUERDO DE UN IDOLO
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Por
Juan
Carlos Monroy Giraldo
El
encuentro con el ídolo en Cali, después de la presentación de las
Estrellas de Fania retorna a la mente del veterano locutor de
Radio Popular.
Héctor Lavoe lloraba en el lobby del hotel mientras
relataba sus tristezas después de pedirle que apagara la
grabadora.
"Lo que vamos a hablar no quiero que lo grabés... mi vida no ha
sido fácil, soy mal padre y no puedo estar con mis hijos el tiempo
que debería, yo quiero mucho a mi Heticor... ", le confesó el
cantante de salsa a Omar Hernández Bernal en aquella conversación
de 1980.
Hoy, cuando amantes de la salsa en todo el mundo celebren que hace
60 años nació en Ponce (Puerto Rico) Héctor Juan Pérez Martínez, y
muchas canciones suenen en la radio, el recuerdo de los días que
compartió con Lavoe regresarán con más fuerza.
Aún se enorgullece de haber sido el presentador del concierto del
salsero en la plaza de La Macarena en 1977, la primera vez que
visitaba Medellín y el primer encuentro de Hernández con Lavoe. El
segundo sería el mencionado con la Fania en Cali. Y el tercero y
el último en Medellín, en 1981.
Durante los días que compartió con Lavoe en conciertos, camerinos
y hoteles fue testigo de la "vida de risas y penas" que lo
acompañaba, como dijo de si mismo en el tema El Cantante.
Desde ese día entendió la compleja personalidad del artista que lo
llevó a ser protagonista en la vida real de muchas de sus
canciones, de barrios como el de Calle Luna Calle Sol y de
guapos y maleantes al estilo de un tal Juanito Alimaña, el
ladrón con mucha maña.
"La imagen que tengo es la de un artista único, sencillo y
exitoso, pero golpeado por la vida y asediado por las malas
amistades, que influyeron en su caída en el infierno de la droga,
como él me lo decía", recuerda Hernández.
Lo mejor del repertorio...
En las últimas semanas en países como su natal Puerto Rico y
Estados Unidos abundaron los conciertos en memoria del 60
aniversario del natalicio de Lavoe y se estrenó una película sobre
su vida.
En Medellín, donde la música de Lavoe sigue vigente, los salseros
reviven dia a dia la prolífica obra del "muchacho de 90 libras que
llegó a los nuevayores para fajarse con los bravos (...) que
aplicó los cantos de Carlos Gardel, Felipe Pirela agregándole la
malicia de Cheo Feliciano y Maelo", como lo escribió su amigo
Willie Colón en su carta de despedida tras su muerte en 1993.
Por eso Lavoe es un referente obligado para cualquiera que guste
del ritmo de la clave, el timbal y los cueros. En él confluyen
varios estilos y variadas son las temáticas que abordó en 30 años
de vida musical, desde sus inicios en 1967 junto a Willie Colón,
pasando por su recorrido con las estrellas de Fania y luego como
solista.
El sonero del barrio
Las canciones festivas, del barrio, las navideñas, de amor y
desamor y hasta algunas consideradas como biográficas (El
cantante, La fama), marcaron su legado artístico.
También fue un buen exponente del bolero.
Para la mayoría de sus seguidores su voz era y sigue siendo
inigualable. Pero fue su estilo agresivo, y para muchos callejero,
el que le ganó un sitio de honor entre las estrellas del género y
la devoción de los salseros.
"Su música es auténtica, irreverente, sus canciones son clásicos
en la rumba o en el amor, quienes amamos la salsa llegamos a ella
gracias a Lavoe", dice el salsero Sergio Rendón, propietario de El
Son de la Loma.
El Cantante de los Cantantes, el Jíbarito de Ponce, El Poeta
Maldito de la Salsa o el Rey de la Puntualidad fueron los
apelativos con los que se le conoció.
Para el soneo fue de los mejores. "Yo no soy quien llega tarde,
ustedes llegan muy temprano", respondió con ironía en una de sus
canciones para justificar sus incumplimientos.
Llevó una vida peligrosa y llena de excesos que lo destruyeron.
Pero hoy, los salseros, como Omar Hernández, recordarán que hace
60 años nació el cantante más vendedor, polémico, incumplido, pero
también más idolatrado de la salsa. Y su obra pesa más que su
desgracia.
SOBRE LOS DERECHOS DE AUTOR
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