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HECTOR, CENIZAS VIAJERAS Y CON PREGON

  •  

  • Los restos de ´El cantante ´ fueron trasladados a su Ponce natal.

  • El Caribe le cantó sus mejores pregones.

     

    "Graduado en la universidad del refraneo con altos honores, miembro del gran círculo de los soneros, poeta de la calle, maleante honorario, héroe y mártir de las guerras cuchifriteras donde batalló por muchísimos años. Los capitantes de la mandinga lo respetaban, por eso lo bautizaron ´El cantante de los cantantes´. Los beguiners le temían. Cuando se trataba de labia, Héctor era bravo.

    En cuestiones de negocio, amor y amistad, no lo era. El pueblo fue cómplice de esa tragedia.

    Héctor le podía mentar la madre a todo el mundo, y el público se reía. Lo malcriaron".

    Así escribió Wiilie Colón en el diario "La prensa" de Sevilla, España, días después de la muerte de su amigo Lavoe. La noticia del deceso le llegó en plena presentación con su orquesta ante los sevillanos. Willie detuvo ese concierto y a lágrima viva pidió unminuto de silencio.Ladistancia le impediría acompañar los restos de su amigo a lo que hoy sabemos fue su tumbatemporal, en Nueva York.

    Si la vida de Héctor Lavoe había sido extraordinaria y tumultuosa, no menos lo fue el acto de su sepelio y el lapso durante el cual permaneció sembrado lejos de su tierra y de los suyos. Los caribeños recordamos perfectamente cómo Ismael Miranda elevó la oración final por el descanso del alma del cantante, en vista de la negativa de los sacerdotes a hacerlo, porque Héctor "había sido un bochinchero pecador".

    Tampoco olvidamos la multitud que le siguió a su última morada, cantando, ni los intentos que se hicieron para trasladarlo a Ponce.

    Lavoe hizo rememorar el caso de Tito Rodríguez, cuyo cadáver fue peleado por Nueva York, el viejo San Juan y Tokio.

    El cantante. "Y nadie pregunta si río, si lloro; si tengo una pena que hiere muy hondo; Yo soy el cantante porque lo mío es cantar..." Desde pequeñito le dio por imitar a Daniel Santos en los escenarios de su Ponce natal.

    Lo hacía tan bien que la gente buscaba al ´inquieto anaobero´ enseguida. Con el tiempo imitaría, siempre en joda, a Cheo Feliciano y a Ismael Rivera.

    Nacido el 30 de septiembre de 1946, lo hizo en el seno de una familia de ocho hermanos, y de comprobadas inclinaciones musicales. Decimistas, treseros y guitarristas hubo ahí.

    Su madre, dicen, cantaba como los dioses y su padre Luis formaba parte de un trío. Fue éste (la madre falleció siendo él muy pequeño) quien lo inscribió en el conservatorio donde conocería a Pappo Lucca, para que estudiara saxofón. La bohemia ganó la partida y ya con 14 años Héctor tenía dinero en el bolsillo siendo cantante de una orquesta en su pueblo.

    Para 1963 Ponce se le puso chiquita a Héctor y decidió marcharse a Nueva York a probar suerte. Su padre montó en cólera, y no era para menos. Ya había perdido a uno de sus hijos en esa ciudad, por causa de una sobredosis. Con el tiempo, y en las calles del barrio se tropezaría con William Antonio Colón - Willie -, quien andaba buscando de emergencia un cantante. El trato de hacer un disco y listo, se transformó en ... 14 larga duración.

    El resto es historia conocida.

    Colón que disuelve la orquesta porque quiere otras experiencias musicales como solista, Lavoe que empieza a cantar solo.

    Discos como La voz, De ti depende y Comedia siguen siendo joyas, al igual que El sabio y Vigilante que contaron con la producción de su pana Willie Colón y la intervención de destacados instrumentistas como Milton Cardona, José Mangual junior, Nicky Marrero, Ray Maldonado y el Bomberito Zarzuela. Separados, pero unidos, Lavoe y Colón lanzaron al mundo una salsa sinfónica sencillamente irrepetible, porque aunque Gilberto Santa Rosa haga intentos y Cucco Peña arregle como los dioses, la intenacionalidad no es la misma...  ni la sonoridad.

    El final. Terrible para un hombre de la sensibilidad de Lavoe enfrentarse al asesinato de la madre de su esposa, y a la posterior muerte de su hijo de 17 años en un accidente lúdico. El intento de suicidio resultó casi inevitable. Súmese a esto su enfermedad, su coqueteo con el sub mundo, su nostalgia...

    En 1987 inició lo que sería su última grabación. No la culminó.

    Con los meses el señor Masucci buscaría al discípulo de Héctor, Van Lester, para que la terminara.

    Vendría la muerte y el dolor de un entierro que no tuvo que ser así. En junio de 2002 Leslie, hija de Lavoe, lograba el traslado de los restos de su padre a Ponce. Entonces Willie Colón sí pudo estar. "Héctor llegó a Nueva York y consiguió lo que quiso y lo que no quiso. Nueva York se lo dio todo y también se lo quitó, pero hoy no es un día triste, es un día para sentirnos felices porque Héctor ya está aquí" dijo Willie acompañando los restos de su hermano de tantas aventuras musicales y sociales.

    La Placita de los salseros en SanJuan hizo música y Ponce lo recibió con alborozo.

    Héctor Lavoe, ´el cantante de los cantantes´ hasta en la muerte fue fiel a sus adjetivos. Más vale tarde que nunca. Y por fín llegó a descansar en paz a Ponce. Refrendó entonces aquello de ´El rey de la puntualidad´.
     

  • AQUI EN TIERRA PONCEÑA

    COMO FUE SU VOLUNTAD

    DESCANSAN LOS RESTOS DE

    HECTOR JUAN PEREZ MARTINEZ

    "HECTOR LAVOE"

    1946-1993

     

    SU ESPOSA

    NILDA GEORGINA PEREZ

    1950 - 2002

     

    SU HIJO

    HECTOR PEREZ JR

    1975 - 1987

     

     

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