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El 29 de
junio de 1993, la historia de la salsa se partió en dos, antes y después
de HÉCTOR, aquel 29 de junio la capital del mundo fue el escenario de
despedida terrenal del mas grande. Aquel 29 de junio WILLIE COLON
quien se encontraba en Madrid recibió la noticia de la partida de su
amigo, su compañero, su pana, a la distancia WILLIE dejo plasmada de su
puño y letra una estremecedora carta de despedida en la cual "el
malo", pide a HÉCTOR perdón.
El contenido de la
carta fue difundido el 30 de junio de 1993 por varias emisoras boricuas y
newyorkinas en la voz de WILLIE COLON, y fue publicado en la isla por uno
de los diarios mas importantes.
He aquí el texto de la
carta de despedida de WILLIE COLON para HÉCTOR LAVOE:
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El
jibarito de machuelito, cerca de la cantera de Ponce, el espíritu de
borinquen y de los barrios pobres de toda América.
El "aguazaque"
de noventa libras que llego a los nuevayores para fajarse con los bravos,
aquel muchacho que aplico los cantos de Gardel, ramito, Edilio, los
rosarios de la cruz, agregándoles la malicia de cheo y maelo, dándole una
voz a ese vació desolado, enajenado , que los de la banda ya no podíamos
cruzar .

Héctor
Juan Pérez se transformo en una persona llamada Héctor lavoe para poder
cumplir una misión que poco a poco se convirtió de un crucero de placer a
un desafió contra mar y marea.
Graduado en la universidad del refraneo con altos honores, miembro del
gran circulo de los soneros, poeta de la calle, maleante
honorario, héroe, mártir de las guerras "cuchifliteras" donde batallo
valientemente durante muchísimos años.
Los
capitanes de la "mandinga" lo respetaban, por eso lo bautizaron "el
cantante de los cantantes".
Los "beginners" le temían. Cuando se trataba de
labia, Héctor Lavoe era un bravo. En cuestiones de negocio, amor y
amistad, no lo era. El pueblo fue cómplice en esta tragedia. Héctor le
podía mentar la madre a todo el mundo y el público se reía. Lo malcriaron.
La historia de Héctor Lavoe está llena de traiciones y desengaños. El
jibarito good looking que volvía a todas las mamises locas quería también
ser un malote de barrio. Con el tiempo los “regalitos” de sus “amigos” de
traqueteo se convirtieron en gruesas y pesadas cadenas. Este fallo
repercutió en una serie fatal que al final nos llevó a ese muchacho que le
cantó al Todopoderoso con todo su corazón.

La
traición fue el pago que muchos dieron a Héctor, la comunidad latina que
nunca le ayudo en sus tragedias cuando
reclamamos de su ayuda para defenderlo contra la
explotación,
los empresarios que vendieron y revendieron su música sin pagar regalías,
disqueros que siguen viviendo como jeques sauditas
vendiendo sus discos y revendiéndolos en CD sin pagar regalías, mientras
Lavoe quedó lánguido en su pobreza; promotores que le ofrecían migajas
para poder vender boletos a sus espectáculos donde exhibían a “El Cantante
de los Cantantes” en su agonía; impostores tratando de reclamar la carrera
y la memoria de Héctor Lavoe como propiedad personal; y el mismo willie, yo
que también lo
traicione por no tener valor de verlo en aquella condición.

Héroe,
maestro, compañero, hoy América latina llora por ti, héroe de la gente
pobre, victima de las amenazas que están acabando con nuestro pueblo,
mártir de la salsa, el monstruo que ayudaste a crear...
PERDÓNANOS
HÉCTOR !

WILLIE COLON.
Madrid, 30 de junio de
1993.
ROLANDO POSADA A.
Para
SALSA y TIMBAL.
SOBRE LOS DERECHOS DE AUTOR
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