CUANDO LAVOE CANTO EN SILENCIO

New jersey - septiembre de 1990

 

Sus millares de seguidores acudimos a verlo, al creer que finalmente había derrotado a la fatalidad. Que desilusión... Durante cinco minutos, HÉCTOR LAVOE estuvo tratando en el escenario de hilvanar siquiera una palabra de "mi gente". No pudo hacerlo.

Fueron los cinco minutos mas largos en la vida de quienes hemos hecho de la salsa el ritmo para embriagarnos musicalmente. Y esa noche estábamos embriagados... Con un solo trago llamado fania all stars, de cuya resurrección éramos testigos.

Había cantado Cheo Feliciano, con su sentimiento eterno. También los Ismael, Quintana y Miranda, lo de Adalberto Santiago y Pete el conde Rodríguez fue igualmente sensacional. La ultima reapareció oficial del grupo salsero mas famoso del mundo, tenia que ser por supuesto ella, la reina, Celia Cruz.

De todas maneras, la gente esperaba a otro que había sido anunciado, pero que no hizo parte del grupo en el saludo inicial, Además, la duda de que fuera cierta su presencia siempre floto en el ambiente, ya que de acuerdo a todo lo dicho en los últimos años, HÉCTOR LAVOE estaba terminado.

Mientras Celia cantaba, el puertorriqueño hizo su ingreso a los vestidores, ubicados en la parte trasera de la tarima. Su dificultosa forma de caminar indicaba una realidad sombría. La pierna siquiera prácticamente inmovilizada, le obligaba a estar siempre apoyado en su amigo y promotor Héctor Maisonave y de un familiar.

La distancia de unos cien metros desde el parqueadero, la recubrió lenta y pesadamente mirando hacia una parte y otra, pero sin decidirse a fijar sus ojos en un sitio determinado. Su rostro delataba la amargura que lo ha acompañado los últimos años , aunque hacia esfuerzos por mostrarse alegre. Imposible. Era un hecho que EL CANTANTE DE LOS CANTANTES estaba tocado por la fatalidad.

Al escuchar la música que venia del interior, giraba la cabeza y le murmuraba a su esposa PUCHI:

-"Ahí están, ahí están..."

."Si amor ahí están", respondía ella.

No menciono específicamente a sus compañeros soneros de la fania, pero quienes estábamos cerca comprendimos que se refería a ellos, los mismos que hasta hacia 3 años compartieron con el éxitos y dinero. Para ser sinceros, HÉCTOR siempre fue el mas importante, el autentico ídolo, el que enloquecía a la gente y el que mas discos vendió.

Media hora permaneció el cantante en el interior de su camerino, custodiado por dos guardias de seguridad y un forzudo voluntario.

PUCHI salio en un instante a pedir la ayuda de alguien para vestir a su esposo, quien no pudo hacerlo por si mismo y había decidido lucir igual a sus compañeros, todo de blanco y azul.

Ella misma se encargo de decirnos que tratáramos de no preguntarle nada a HÉCTOR , no porque quisieran negarlo sino porque el era incapaz de responder. Minutos mas tarde lo comprobaríamos con amargura, pues HÉCTOR LAVOE parecía estar viviendo en otra dimensión. Con dificultad subió al escenario, del brazo de Ralph Mercado, después de que termino Celia. Fue alborozado el recibimiento de sus compañeros, quienes tampoco lo veían desde hace años y creían como todos que su estado daba para cantar.

El maestro Pacheco ordeno los primeros acordes de "mi gente". Le entrego el micrófono. Pero HÉCTOR movilizándose con dificultad y sin ayuda de nadie durante aproximadamente cinco minutos, trato, sin lograrlo, de cantar. Balbuceaba cosas sin sentido por lo cual el ingeniero de sonido tuvo que reducir al mínimo el sonido del micrófono.

LLANTO

Colaboraron las voces de Adalberto Santiago y Cheo Feliciano en un coro improvisado mas con el animo de sostener el compañero en pie, que de continuaron algo que se convirtió en dramático.

-"Allí esta mi abuelita, mírala allí esta"-, le decía HÉCTOR a Pacheco señalándole un sitio . Pacheco giraba la cabeza con el y aunque sin ver a nadie le confirmaba -"si, ahí esta, es linda tu abuelita".

Pacheco no aguanto mas y tiro su micrófono al piso. Se puso a llorar de espaldas al publico y de frente a su orquesta. Cheo lloraba también, pero lo disimulaba sonriendo, Ray Barreto se inclino sobre las congas. Roberto Roena parecía paralizado también junto a las suyas. El bomberito Zarzuela puso la trompeta a un lado y se cubrió el rostro con un pañuelo.

PUCHI calma a HÉCTOR después de bajar de la tarima tras no haber podido cantar.

Fue el momento mas dramático de la reaparición de la fania, cuando toda la gente pago por ver la dura realidad de un ídolo quien al fin y al cabo canto para todos en silencio. Su voz se esfumo, la enfermedad que para entonces se rumoraba tenia pero que nadie confirmaba seguía avanzando , muchos ya opinaban que debíamos prepararnos para el desenlace fatal de un momento a otro. Ignoro quien pronuncio por ahi la frase de cajón de que la función tenia que seguir.

Por: Nestor Espinosa. (New York.)

 

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