en Nueva York, a favor de los latinos.
Desde Chicago (E.U.) el trombonista, compositor, cantante, arreglista y
productor de 56 años atendió a EL COLOMBIANO, en una charla en la que
formalizó su retiró y habló de sus futuros proyectos.
Icono de la legendaria orquesta Fania All Stars, Willie Colón, sonero
urbano, visionario social y compositor de la cosa latina, guarda los
mejores recuerdos de Medellín, ciudad en la que estuvo preso en 1985, por
llegar tarde a un concierto.
Disco y libro
¿Es cierto que se
retira definitivamente de la música?
"El año que viene, al terminar el 07, voy a enganchar el trombón".
¿Por qué tomó esa
decisión sí usted y su salsa siguen vigentes?
"Hay muchas razones. Últimamente viajar es muy, muy difícil con tanta
seguridad y filas. A veces para coger un vuelo de cuatro horas hay que
estar seis horas antes en el aeropuerto, algo muy eterno y cansón ya a
estas alturas de mi vida.
También, tengo otros proyectos en mente, quiero escribir más, terminar mis
libros. Y tengo cuatro hijos que ya casi se me van, entonces quiero más
tiempo con ellos.
Mis jornadas son muy largas. En semana estoy con la alcaldía de Nueva York
y los fines de semana con la orquesta. En verdad, lo único que hago es
trabajar y no le he dedicado a mis hijos el tiempo que se merecen y no
quiero que ya sea muy tarde.
Son muchas las razones. Voy a aprovechar este tiempo para terminar muchas
canciones que no he concluido y para documentar mis memorias".
¿Se alejará de los
estudios de grabación?
"Estoy trabajando un LP, ya tengo como 15 números grabados. Yo pensaba que
lo iba a tener listo para septiembre, pero creo que me va a tomar más
tiempo.
Está quedando chévere. La verdad es que no grababa desde hace nueve años y
me he sentido muy bien".
¿Tampoco volverá a
grabar?
"No estoy muy seguro. Más bien quiero buscar nuevos talentos y
cultivarlos. No tener que ir yo a presentar mis canciones, más bien darles
una mano a los nuevos en la música".
¿Sobre qué tratan
los libros que piensa escribir o está terminando?
"Uno es autobiográfico, que tiene todo, cómo fue mi vida en el barrio,
cómo me críe y todos esos chismes en la música y las anécdotas de estar
viajando por el mundo".
¿A propósito, qué
queda de ese duro del Bronx, de ese chico malo de hace unos años?
"Solo queda la leyenda, porque yo ya estoy muy viejo para ser el duro del
Bronx. Ahora quiero ser más estadista y diplomático que antes".
¿Sus aspiraciones
políticas en Nueva York también lo motivaron a abandonar la música?
"Eso es cierto. Ahora que estoy más capacitado y conozco el ruedo político
quisiera ser más efectivo en la próxima etapa de mi vida, tratando de
trabajar más por los latinos aquí en Estados Unidos".
¿Qué opina de las
nuevas fusiones en la música, en especial del reggaetón?
"Yo respeto a cualquier artista que sea creativo, que compone y produce.
Los tipos que el único talento que tienen es estar perfumaditos,
aguantando un micrófono, en verdad no...
El reggaetón llenó un vacío que la salsa dejó. La salsa ya no tiene la
esencia de la esquina y de la calle, ya todo suena igual, mientras que el
reggaetón entró desde los bajos, desde los barrios, tiene ese sucio, esa
rebeldía que los 'chamacos' necesitan oír. El adolescente va destruyendo
todas las reglas que nosotros le ponemos, para él reformarlas y
adecuarlas.
Ellos necesitan tener una propuesta en la que puedan cuestionar el
statu quo y formar sus propias opiniones, pero no con música de
fábrica, industrial, de disqueras grandes.
Los independientes, el rap, el hip hop, el reggaetón son más sinceros, así
muchos se ofendan. Es importante que esa música tenga esa vibra, que es lo
que la mantiene viva".
¿Es difícil que la
salsa recupere su lugar de privilegio?
"Yo creo que con los cambios de tecnología y los gastos de grabación y
producción de discos, más cercanos a todos, va a ser más fácil que muchos
grupos independientes muestren su talento, sin necesidad de una gran
disquera.
Yo creo que lo que mató a la salsa es que fue tan rentable y exitosa, que
las disqueras se adueñaron de ella y le quitaron la conexión con la calle.
Ellos la truncharon y le quitaron la vida que tenía".
Sus mejores recuerdos sobre...
¿El mejor concierto?
"La primera vez que me lancé como solista y me contrataron para el Madison
Square Garden. Me dio, vértigo, mareo, me sentía parado en diagonal".
¿Un cantante?
“Por supuesto, Héctor Lavoe. Maelo (Ismael Rivera), con quien no tuve
chance de grabar, pero después de los bailes salíamos por ahí a buscar
problemas, fue muy chévere.
Y Cheo Feliciano, increíble. Un tipo de mucha talla, corazón e intelecto.
Esos son los soneros que más quiero y respeto”.
¿Una canción?
"Me encanta el número Idilio, pero números como Che Che Colé
y Abuelita, con Héctor Lavoe, son bien importantes en la idea que
los dos estábamos cultivando".
¿Medellín?
“Tengo muchos recuerdos, muchos viajes, pero el que más recuerdo fue
cuando en el año 85 el coronel Carrillo me metió preso. ¿Ya se murió?...