"Yo he cantado
Siempre en el género de
la “Salsa” se denomina maestro a todo músico que ha dejado huella con
producciones inmortales, temas que siempre vivirán en el pueblo. Pero no
necesariamente tienen que ser cantantes, hubo grandes músicos que con su
talento hicieron que la “Salsa” aparte de ser música de la urbe (barrio),
sea reconocida, respetada y admirada por los grandes conocedores. Y gracias
a ellos hoy la Salsa es mejor vista que antes. Dos hermanos nacidos en la
gran manzana, de descendencia puertorriqueña, tocaban el mismo instrumento
“el piano”.
Charlie fue el pionero de los Palmieri en la
llamada música "Salsa", género en que luego su hermano Eddie, leyenda del
pentagrama popular, cosecharía éxitos y reconocimientos por méritos propios.
Esta es una pequeña reseña de quien fuera denominado:
"El
Gigante De Las Blancas y Las Negras"
CHARLIE
PALMIERI
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Nació: el 21 de noviembre de 1926
Falleció: el 12 de septiembre de 1988
Su verdadero nombre era
Carlos Manuel Palmieri Maldonado Jr.
Comenzó sus estudios musicales a los 7 años, y luego de estudiar en la
Escuela Juilliard de Música se convierte en músico profesional a los 16
años, Como prodigio que era ya, En 1943 hizo su debut profesional de su
carrera como pianista de música latina con la Banda de Osario Selosie en una
presentación en el Park Palace Ballroom de Nueva York. Después de siete
meses de estar junto con Selasie, prosiguió por año y medio con la Orquesta
Ritmo Tropical. Este año, durante la 2da Guerra Mundial Charlie se convierte
en todo un fenómeno como tecladista, despertando la curiosidad en músicos y
maestros de piano de todo New York, demostrando su exquisita técnica y
facilidad de expresión durante su ejecución.
Inclusive el gran Noro
Morales que en esa época ya gozaba de gran predicamento, fama y prestigio
admitió ser dirigido musicalmente por Charlie. Igualmente accedieron a la
dirección musical del "Gigante de las Blancas y las Negras" Pupi Campo,
Rafael Muñoz, Tito Puente, Xavier Cugat y Moncho Usera.
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Pianista, arreglista, compositor, productor, solista y director musical,
pero Charlie palmieri fue mucho mas de hecho fue un Gigante del latin Jazz,
no solamente por su estatura, tamaño y figura voluminosa en lo físico, sino
también por su insuperable, natural y exigente poder melódico, su aptitud
para la improvisación y la creación musical entre otras virtudes que lo
adornaban.

Foto Martin Cohen /
congahead
Antes, en 1947, el pianista participó de la orquesta de música brasileña que
conducía Fernando Álvarez y en la que compartió escena con el timbalero Tito
Puente.
Poco después, en 1948
inició sus estudios formales en armonía, composición y arreglos musicales,
aunque sus colegas consideraban su talento sobrenatural y muy por encima de
teoremas y prácticas academicistas.
Antes, cercano al 1949, Charlie Palmieri acompañó al bajista Johnny Seguí en
su orquesta, en una de las etapas más florecientes de ese conjunto.
Entrada la década de
1950, el versado pianista comenzó a explorar nuevos senderos sonoros
cautivado por el jazz, al punto de colocarse como uno de los propulsores de
la rítmica del jazz latino en la que también se inscribieron figuras como
Tito Puente, Mario Bauzá, Frank "Machito" Grillo, Dizzy Gillespie, Carl
Tjader, Chano Pozo y Mongo Santamaría, entre otras leyendas.
En esa línea melódica publicó el álbum "El fantástico" (1951),
sentando un precedente importante para la creación caribeña de ese género.
Ese mismo año, ingresó a la orquesta del legendario Tito Puente sustituyendo
al pianista Gil López, estrenándose en un concierto que el grupo realizó en
el hotel El Presidente de Nueva York.
Con Charlie Palmieri al
piano y Mongo Santamaría en las tumbadoras, Tito Puente armó una de las las
agrupaciones más deslumbrantes e imponentes de la época, con un sonido
fuerte , armónico y de musicalidad bailable.
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El duo Palmieri–Puente
duró tres años, periodo en el que el binomio produjo varios de los discos
más importantes de la música antillana, en los albores de los años 50.
A pesar del éxito logrado en sus ejecuciones con las más poderosas orquestas
de aquel momento, el legendario pianista quiso continuar una ruta musical
más libre, explorando nuevos surcos y saboreando nuevas experiencias
rítmicas.
A su salida de la banda de Tito Puente, Charlie Palmieri hizo su reaparición
en la orquesta de Pupi Campo que, en esos años, amenizaba el espectáculo
televisivo "Today" que animaba Jack Parr.
Meses después organizó
su orquesta, luego que los regentes del famoso club latino El Palladium le
cursaran una seductora invitación para deleitar sus noches bailables.
Fue entonces cuando reclutó al vocalista Vitín Áviles y armó una de las más
veneradas agrupaciones de principios de los años 50.
Su presencia se volvió a
notar al frente de las agrupaciones de Pete Terrace y Vicentico Valdés, con
quienes colaboró en la dirección orquestal y en los arreglos musicales.
Tras haber cultivado una provechosa carrera al mando de las mejores
agrupaciones antillanas del escenario neoyorquino, Charlie Palmieri se lanzó
a organizar una nueva agrupación en 1956.
En esta ocasión armó un
quinteto a la usanza del trabajo que desempeñaba la orquesta cubana Aragón,
una de las favoritas del artista.

La idea de organizar este grupo fue el resultado de una invitación que
recibió para actuar en el Buttery Room del hotel Best Ambassador de la
ciudad de Chicago, según relata el periodista Max Salazar.
Allí, lejos del mundo
latino de Nueva York, permaneció hasta 1958, momento en que regresó a la
"Gran Manzana" y asumió la dirección de la orquesta de su compatriota Tito
Rodríguez, justo en la época floreciente de las grandes big bands latinas.
un joven de apenas 24 años de edad que se abría paso con fuerza en los
escenarios musicales de Nueva York cautivo a Charlie Palmieri ya que tocaba
la flauta con melodioso encanto, Se trataba del músico Johnny Pacheco,(Juan
Zacarias Pacheco) A quien lo hallo tocando en el Monte Carlo Ballroom de New
York con la banda del cantante y compositor Dioris Valladares, El encuentro
fue prodigioso, al punto de constituir uno de los binomios musicales más
interesantes, gestado en 1959 pero lanzado al arribo de la década de 1960.
En un principio, Johnny Pacheco se incorporó al grupo del veterano pianista
como timbalero, aunque en poco tiempo, y tras la salida del trompetista
Mario Cora, ocupó la posición de flautista, en un momento en que ambos
artistas se dispusieron a innovar la escena rítmica neoyorquina con la
fórmula de la charanga, inspirados, en parte, en los proyectos armónicos
desarrollados con fuerza en Cuba, en particular la orquesta Aragón.
El resultado produjo una
agrupación progresista, de un avance melódico singular, armonizada por
cuatro violines y una flauta y con una candente sección rítmica conducida
por la sonoridad del piano de Charlie Palmieri, que hacía brillar la voz de
Vitín Avilés.
Esta propuesta se nombró la charanga La Duboney,
que tan pronto comenzó a sonar sus armoniosas interpretaciones enloqueció a
los melómanos.
Como genio creador e innovador le debemos a Charlie que la flauta obtuviera
carta de ciudadanía en el ambiente musical de la época, los que introdujeron
dicho instrumento en New York fueron Gilberto Valdés y el famoso José
Fajardo. La charanga era el boom del momento con su Charanga La Duboney (grabó mas de 30 discos y fue
la más famosa, modélica e importante del momento, llevando de nuevo a la
escena musical a Fajardo, Pupi Legarreta, Belisario López y Alberto Socarrás),


No está demás precisar que en esa época se confundía mucho charanga con
pachanga. Charanga era el ensamblaje musical, la estructura orquestal con
violines y flauta de rigor, pero la pachanga era el producto musical, era el
ritmo, el sabor creado. El gran Joe Quijano fue el eximio amo y señor del
ritmo de la Pachanga con su Conjunto Cachana (1960) bajo la dirección
musical del Maestro Charlie Palmieri quienes crearon el famoso tema La
Pachanga se Baila Así. Este mencionado tema zanjó las disputas, ya que se
creía que la Charanga era Pachanga en ese tema como se recuerda,
pedagógicamente el coro con fines aclaratorios dice: "...esta orquesta no es
charanga toca el ritmo de pachanga..."
Es justo señalar que una de las grandes virtudes de la charanga La Duboney
fue imponer nuevamente en el mercado el sonido de las charangas –hasta
posicionarlo a un nivel nunca antes logrado–, incidiendo con fuerza en un
mercado musical dominado por las poderosas big bands que controlaban las
pistas de baile en las principales salas neoyorquinas. .
La Duboney lanzó su primer disco en 1960 "Let's Dance the Charanga!",
producido para el sello United Artists, el único producido por esta firma.

A pesar de la fuerza que logró establecer el trabajo de Charlie Palmieri y
Johnny Pacheco, el binomio se quebró por diferencias en el manejo del grupo.
El pianista, por su parte, continuó su agenda de trabajo y produjo el álbum
"Pachanga at the Caravana Club" (1961), un trabajo que inició su
relación con la firma discográfica Alegre Records, propiedad del empresario
Al Santiago, junto a quien formó el primer cónclave de estrellas de la
música antillana de Nueva York que produjo varios discos maravillosos
reuniendo a personalidades de la talla de Kako Bastar, Joe Quijano, José "Chombo"
Silva, Barry Rogers, Bobby Rodríguez, Eladio Peguero ("Yayo El Indio"),
Dioris Valladares y Rudy Calzado, entre otros.

En el transcurso de los primeros años de la década de 1960, el versátil
pianista dominó el mundo sonoro antillano que refulgía en los escenarios de
Nueva York al imponer su propuesta de charanga, junto a la que logró cerca
de una decena de excelentes producciones discográficas.
Tras haber erigido una carrera espléndida, y ante la imponencia de nuevas
sonoridades, Charlie Palmieri abandonó la charanga para retomar el proyecto
de orquesta, marcado, en un principio, por la tendencia del boogaloo. En esa
línea produjo el álbum "Hay que estar en algo" (1967), seguido por
"Latin bugalú" (1968).

En 1969 sufrió una
crisis nerviosa, de la que se recuperó para trabajar en el show televisivo
"El Mambo de Tito Puente", además de descubrir una segunda carrera como
historiador y como profesor de Música Latina e Historia en varios colleges
neoyorquinos.
Al arribo de la década de 1970, la cadencia del movimiento de la salsa se
impuso y dominó todas las esferas del quehacer musical de Nueva York, Puerto
Rico y otras ciudades americanas. La fuerza hegemónica del grupo
discográfico Fania comenzó a trazar un nuevo destino en el mercado musical,
arrinconando a sus competidores e imponiendo su sonoridad.
Charlie Palmieri, un
astuto e ingenioso instrumentista, se lanzó a la búsqueda de un sonido
distintivo y fuerte para, como en ocasiones anteriores, imponer su ruta
armónica. Fue entonces cuando aparece con una propuesta musical portentosa y
en la que primó el protagonismo del sonido del órgano, en sustitución y
complemento del piano.
"El gigante del teclado" (1972) fue la primera muestra de su avispada
oferta. Un año después apareció "Vuelve el gigante" (1973),
"Electro duro" (1974),


"Impulsos" (1975)
y "Adelante gigante" (1975).


En 1977, Charlie
Palmieri retomó el sonido melódico y agresivo del piano para producir el
álbum "Con salsa y sabor", vocalizado por el panameño Meñique
Barcasnegras.

Al año lanzó una de sus mejores producciones, "The Heavyweight"
(1978), que, aun fuera del circuito mercantil de Fania, logró establecerse
como uno de los más importantes proyectos discográficos de la historia de la
salsa.
En 1983 gozando de gran
prestigio y obra le sobrevino un ataque al corazón que le desencadenó
apoplejía dejandolo semiparalizado, siendo hospitalizado por seis semanas,
acabando nefastamente su brillante carrera. A su salida del hospital lucía
con menos fuerza que antes, pero con más ímpetu que nunca.
Cinco años después, murió de un infarto en el hospital Jacobi del Bronx,
Nueva York, justo antes de iniciar una gira por Gran Bretaña y Japón, donde
acompañaría al conguero cubano Ramón "Mongo" Santamaría.
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Siempre estaremos
agradecidos por la obra de Charlie Palmieri y
estamos seguros que su memoria siempre será recordada.

Charlie Palmieri, Luis Felipe
González, Orlando Marín y Willie Torres

Charlie
Palmieri , Tommy Olivencia, Ismael Quintana y Eddie Palmieri.
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SANDRA MILENA
OSSA. Para:
"SALSA Y
TIMBAL" |
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